viernes, 5 de diciembre de 2008

"Inequívoco"

Le ordenaron subir un té a la habitación número siete. Al subir la escalera, le vino a la mente lo que comentaban algunos compañeros. Decían que la Dama que se alojaba en la siete, era muy importante, pero bastante loca. Rara vez salía de la habitación, y de ella, sólo se oían voces y ruidos extraños.
Cuando llegó al rellano, se encontraba muy intranquilo por lo que podía encontrar allí, y aunque asumía el riesgo, golpeó suavemente la puerta. Desde dentro, una voz muy agradable le autorizó a entrar, indicándole que tenía que dejar la bandeja al lado de la maquina de escribir.
El camarero, inmediatamente, entendió el grado de locura de la Dama. Era una escritora.

1 comentario:

Índigo dijo...

Un equívoco inequívoco.