miércoles, 24 de junio de 2009

Pedro García Cabrera-Poeta Gomero-.


Un día habrá una isla
que no sea silencio amordazado.
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisen sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando mis palabras se liberen
del combate en que muero y en que vivo
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en esa isla
que no sea silencio amordazado.


Ella había nacido para el mar.
Las curvas de su espalda,
desde muy pequeñita,
tenían cumpleaños de olas.
Se despertaba
con rumores de playa en los costados,
con sus cabelllos de alga en las arenas
y el pez de la sonrisa
nadándole los labios.
Crecíase hacia dentro,
hacia sus libertades submarinas,
que tomaban el sol abriéndole los ojos
en tirones de sueños y resacas.
Por la noche soñaba con sirenas.
Un día se fue al mar:
iba llorando soledades.
Una lágrima fue su salvavidas.
De ella tomó volcán, intimidad y contorno.
Y se quedó fllotando entre las aguas.
Ahora es una isla que llaman Tenerife.
(Las islas en que vivo, 1971)

*Poeta y periodista.
Múltiples son, sin duda, los rasgos que configuran la rica personalidad de Pedro García Cabrera, pero entre todos ellos sobresalen dos constantes a lo largo de su biografía y su producción: su claro compromiso social y su especial atención hacia el paisaje isleño.

Será en este periodo, entre 1934 y 1935, cuando componga la mayoría de los poemas que conformarán La rodilla en el agua, libro que no ve la luz hasta 1981, y en el que la isla, el paisaje isleño, constituye el elemento principal de referencia, el espejo natural y único en el que se reflejan las inquietudes del poeta.

10 comentarios:

Alfredo dijo...

Acabo de hacer un descubrimiento poético, porque no tenía ni idea de la existencia de este poeta de La Gomera. El poema que has reproducido me ha gustado mucho.

Un beso!!

ADELFA MARTIN dijo...

Me ha encantado, no tenìa el gusto de conocerlo...ademàs falto desde hce tantos años...

Gracias mi estimado Balango por esta joya que das a conocer...¡sùbete algùn otro hombre,vale la pena!

saludos cordiales

Balamgo dijo...

No siempre lo conocido es lo bueno, muchas veces las mejores betas son las que están muy ocultas, y cuesta mucho descubrirlas.

Alfredo me ha encantado que te haya gustado G.Cabrera.
Un abrazo

Adelfa son las cosas de nuestra tierra, se nos privó en su momento, pero ahora podemos disfrutarlo.
Un abrazo cariñoso.

Comella dijo...

ESta fotografia me transmite sensaciones muy profundas.

Neogeminis dijo...

Una novedad también para mi..y descubrir a quien le canta tan bien a la libertad, es un gusto muy especial.

Nancy dijo...

Me gusta la poesía comprometida, los poetas comprometidos: Tampoco lo conocía, pero ha sido un verdadero gusto.

Balamgo dijo...

Comella
Me alegra que te haya transmitido sensaciones, es una buena cosa´.
Un abrazo.

Neo
Me alegra que te haya gustado, por ahí, hay muchos personajes que no conocemos, que tienen un cv de lucha por los derechos sociales inmenso.
Un abrazo cariñoso.

Nancy
Sin duda, es un poeta comprometido.Estuvo en prisión por sus ideas y, cuando consiguió huir tuvo que vivir en Francia.
Un abrazo cariños.

Mimí dijo...

Qué finura, qué elegancia expresándose, me ha gustado mucho.
Un besito verde verde como Balamgo

Balamgo dijo...

Me alegra mucho que te haya gustado. Me gusta que la gente que no conoce donde vivo, lo pueda conocer un poco más,no sólo lo tópico, también su gente; la que ha hecho que todos los canarios podamos vivir un poco mejor.
Gracias por tu visita.
Un abrazo cariñoso.

Pacogor dijo...

Saludos, amigo. Te devuelvo la visita, y me encuentro la referencia a D. Pedro... Alguien a quién directamente considero mi maestro y que admiro como poeta y como persona. Te dejo un regalo salido de su pluma:

Ella había nacido para el mar.
Las curvas de su espalda,
desde muy pequeñita,
tenían cumpleaños de olas.
Se despertaba
con rumores de playa en los costados,
con sus cabelllos de alga en las arenas
y el pez de la sonrisa
nadándole los labios.
Crecíase hacia dentro,
hacia sus libertades submarinas,
que tomaban el sol abriéndole los ojos
en tirones de sueños y resacas.
Por la noche soñaba con sirenas.
Un día se fue al mar:
iba llorando soledades.
Una lágrima fue su salvavidas.
De ella tomó volcán, intimidad y contorno.
Y se quedó fllotando entre las aguas.
Ahora es una isla que llaman Tenerife.