miércoles, 16 de junio de 2010

"Roble"


foto:Diem

" Roble "

Era tan grande su porte
vestido de verde intenso,
que con su ramaje tan denso
era guía, del buen norte.
Solo, se sentía el roble,
en el bosque de sus sueños,
luchaba por sus ensueños,
con su abolengo más noble.
De la noche rutilante,
al amanecer callado,
miró de frente al pasado,
con mirada desafiante.
Una lágrima le brotó
de sus ojos doloridos,
era el adiós sentido
para todo lo que pasó.

9 comentarios:

ADELFA MARTIN dijo...

hermoso homenaje a una de los especìmenes mas hermosos de la madre naturaleza, un àrbol que mencionamos con frecuencia cuando deseamos hacer ènfasis y resaltar, fuerza y resistencia.

mis saludos cordiales

TORO SALVAJE dijo...

Adoro los árboles.
Me gustan más que las personas.

Saludos.

Elly dijo...

Roble, fuerte y noble. Un símbolo de hace siglos, pero el tiempo también pasa para los fuertes y nobles. La única diferencia, es que ellos, son los únicos que consiguen seguir derramando tan solo lágrimas.

Un saludo!!

Elchiado dijo...

Aunque sea más conocido por su porte y su madera recia... yo me siguiré quedando con la paz y el frescor que se respira bajo sus ramas. Un abrazo

Maat dijo...

Hola Balamgo.

Es una bonita poesía la que dedicas al roble. Por muy grande que uno se crea, le hace más grande todavía el derramar de vez en cuando alguna lágrima. Nos tenemos que permitir esos pequeños momentos de debilidad. No deja de ser un baño de humildad. Y viene bien.

Un abrazo, Balamgo.

Maat

Neogeminis dijo...

Al buen roble le dolía todo lo que ha sido...preciosa idea que maravillosamente has versado!

Un abrazo.

Migue dijo...

Me encantaría dormirme una siestita bajo el árbol de este hermoso poema, le robaría más secretos aún...muy bueno Balamgo!
Saludos
Migue

Mateo dijo...

Saludos, Balamgo.
Hombres, recios como robles, cayeron debilitados por la frustración que les provocaba no poder cumplir sus sueños.
No puedo dejar de relacionar árboles y personas...
Un abrazo

MAR SOLANA dijo...

Hola, querido Balamgo:

He estado leyendo tus tres sonetos y me han gustado mucho, transmites una gran sensibilidad en ellos...

Este poema del roble es formidable. Es uno de mis árboles preferidos por su fortaleza y elegancia... Sus raíces se sujetan firmemente a la tierra pero su copa se eleva hacia el cielo...

Un abrazo.