sábado, 13 de marzo de 2010

"Dragón Blanco"



Recogido en la soledad de la habitación de paredes de color melocotón, con tenue luz y música de fondo de Madame Butterfly cantada por Renata Tebaldi, a Lucas, las palabras le brotaban como notas una detrás de la otra en el ordenador, igual que la canción que escuchaba.

Se hallaba cómodo y muy inspirado tratando de urdir la historia que tenía en mente, que de momento salía con cierta fluidez. Ensimismado en su labor de escribir, que hacía analizando minuciosamente todo lo que iba saliendo de su mente, para transcribir lo mejor posible el patrón mental de su historia. No se percató que algo había cambiado en la habitación.

Al levantar la cabeza para descansar un momento, observó que el dragón pintado de blanco ubicado en la pared frente a donde escribía, le daba la impresión y juraría que se había movido y que le miraba fijamente a los ojos. Presentía que algo extraño estaba pasando en la habitación y todavía no podía discernir lo que era. Muy nervioso alargó su brazo hacia el porta lápices para coger uno para relajarse, pero que retiró rápidamente de una manera convulsiva. La efigie del Che Guevara impresa en él, le sonreía con picardía. Justo en ese momento, empezó a sonar los acordes de “Imagine”, que procedía de la otra taza con los rotuladores de colores y con la imagen de John Lennon picándole un ojo.

No entendía nada de nada de lo que ocurría, pero una cosa la tenía clara, no estaba fumado. De todas formas, se respiraba un efecto balsámico en el aire y la habitación se había impregnado de una sensación de tranquilidad y de paz. Anímicamente se encontraba fenomenal. No le pesaban las penas. Le llegaban continuamente ráfagas de alegría y le daba la impresión de que levitaba, sintiéndose al mismo tiempo ligero cómo un globo.

Algo inaudito acaeció. Procedente del dragón se escuchó nítidamente una voz que decía: “Cada mil años, me han concedido la potestad de revivir y dar voz a dos personas con conciencia social, y dejarlos que se expresen nuevamente, por un espacio breve de tiempo”.

“Mi mensaje es breve, compañeros. La lucha no ha terminado. Hay que seguir luchando por los desheredados, los pobres y olvidados por todos. La lucha continua”.

“La paz en el mundo, cuando vivía era algo que me preocupaba mucho y en varios conciertos luché por ella. Imaginaba un mundo sin guerras y que todos tuviéramos las mismas oportunidades. Probablemente imaginé algo utópico”.

Cuando Lucas despertó todo había terminado, seguramente había comido demasiado y la digestión le produjo un sueño un poco extraño.

domingo, 7 de marzo de 2010

UNA REFLEXIÓN EN VOZ ALTA



No sé lo que últimamente me está pasando, posiblemente sea cosa de una crisis de edad - es decir - que me estoy volviendo viejo, y por tanto, justifico menos cosas y comportamientos. Pero ocurre que cada día entiendo menos algunos de mis congéneres, y no comprendo ni lo más mínimo su forma de hacer y actuar.

Aunque mis padres hace ya algunos años que no están, siempre he sentido un gran respeto y gratitud hacia ellos. Ahora más que nunca, -cuando soy padre-, me doy cuenta del enorme trabajo que tuvieron para sacarnos adelante, en una situación muy complicada. El gran esfuerzo que hicieron para darnos lo que nos dieron. No estaban tan preparados ni con los mismos recursos como pueden tener los padres actualmente, pero lucharon para que pudiésemos tener un futuro con luz en nuestras vidas. Se esforzaron con tesón y denuedo para que fuéramos unas personas lo más preparadas posibles. Comprometidas, cívicas, respetuosas, e inculcándonos valores morales. Trataron en lo posible, de que fuéramos personas con justicia social, solidarias con el que lo necesitaba, y sobre todo, respetuosas con nuestros mayores.

No hace muchos días he visto unas imágenes en televisión, que me han impactado y conmovido tremendamente. Realmente unas imágenes sangrantes, que hasta al más insensible le hubieran llegado al corazón. Un matrimonio los dos muy mayores; enfermos y desvalidos, se van a la calle, porque uno de sus hijos vende el piso donde vivían, argumentando que el piso es suyo.

Probablemente sea el pago que el hijo da a sus padres por todos los cuidados recibidos. Por las noches que los tuvo en vela cuando de niño estaba enfermo, o tal vez, cuando tuvo problemas en su matrimonio y volvió con sus padres en busca de consuelo. O posiblemente, sea por todo el tiempo que dedicaron a sus nietos, para que su hijo pudiese cumplir sin problemas su horario laboral.

Se ningunea y se exprime hasta lo indecible a la gente mayor. Muchas veces, desvalidos y sin ganas de lucha se resignan y se entregan a su suerte. Después de años de lucha, de penurias y sacrificios, yo creo que se merecen algo mejor que lo que le estamos dando. Respetemos y cuidemos a nuestros mayores. Aprendamos del pueblo japonés, a respetar y tratar como se merecen a nuestros mayores. No nos olvidemos, que lo mismo que hacemos a nuestros padres; se puede repetir y que nuestros hijos no lo hagan a nosotros.









viernes, 5 de marzo de 2010

SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES


SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES


"Perdidos en la gran Ciudad"

El rumor había llegado al pueblo, subrepticio, sibilino y alevoso. Cómodamente se instaló en más de un pensamiento, y en algunos casos, ya empezaba hacer mella. Los cantos de sirena sobre el excelente modo de vida en la gran Ciudad, llegaron a más de un oído y sonaron a música celestial a muchos, pues el pueblo no estaba en su mejor momento.

El runrún llegó a todos los estratos sociales del pueblo, incluso- a Buba el reflexivo-, ejerciendo en todos una influencia algo perniciosa. Hasta los juiciosos habían perdido la cordura de su pensar sosegado. El slogan promocionando la vida en la gran Ciudad, no tenía defectos ni mácula de ningún tipo, al contrario, se despachaba mucha alegría y bienestar para todos. Todo era ideal. Lo antagónico de donde vivían; un pueblo triste, aburrido y bastante convencional.

En el pueblo, Buba vivía de una forma austera, sin grandes pretensiones, pero en lo fundamental de una manera muy apacible. Rápidamente entendió el significado del cambio, tendría que dejar atrás muchas cosas establecidas y empezar de nuevo a fundamentar planes de futuro. Algo en su interior le decía que tenía que cambiar, fuera para bien o para mal, y no tardó mucho tiempo en tomar una decisión.

Nunca pudo imaginar el susto tan grande que se llevó, cuando vio salir a la gente en tromba del tren. Angustiado y temeroso se echó a un lado temiendo que lo pisotearan, pues una frenética y convulsa marea humana no lo aplastó de puro milagro. Al salir de la estación, todavía con el susto en el cuerpo, enfiló una de las arterias principales de la urbe y se encaminó hacia lo desconocido.

Transcurrido algún tiempo seguía perdido en la gran Ciudad, añorante y muy desconcertado. No había conseguido entender a los humanos ni tan siquiera disfrutar un poco de su hábitat. Comprendió que se había equivocado en su decisión, pero lo que tenía muy claro es que sus congéneres no lo iban a rechazar por su error. El mundo de los escarabajos era mucho más simple y más compasivo que el de los humanos.

*Si lo desean y quieren seguir leyendo otros relatos, lo pueden hacer:

The Daily Planet's bloggers.blogspot.com