miércoles, 26 de octubre de 2011

El dilema


Tengo un gran dilema. No sé cómo me llamo. Así de claro lo digo, para quién me quiera escuchar.Estoy viviendo una pesadilla, y por mucho que lo intento no sé salir de ella. Estoy desesperada. Desde aquí, hago un llamamiento, por si alguien es capaz de darme una pequeña información; de quién soy, y por qué estoy en este estado. Supongo que antes tendría algún nombre, que sería una persona normal, pero no tengo la completa seguridad de que sea así. Hace tanto tiempo que nadie me nombra, que dudo de que tenga nombre. No tengo recuerdos; ni buenos ni malos, sólo vacío. Creo que soy un ser oscuro y extraño, un ente innombrable.
Me da la impresión de que no existo. Por eso nadie me nombra, pues no soy real, y probablemente sea un mal sueño que alguien está teniendo, una mala vivencia.Siempre deambulando sola. Por el día sola. En la noche sola, terriblemente sola. Sin amigos, sin afectos, sin amores y en soledad hasta de pensamientos. Sola. No es una soledad buscada, sino por motivos diferentes, encontrada. Que más de una vez me asfixia.Me acostumbré a ser así. Hace tiempo que me acepto como soy. Ya no me reprocho ni me pregunto nada, sólo intento vivir. Me refugio en mi amnesia, y dejo que el tiempo pase.Cierto día, oí un lamento desgarrador. Alguien lloraba, lamentándose de su suerte en el amor. Maldecía e injuriaba, al ingrato olvido y a la soledad que sufría, a causa de la persona que ella amaba. Invocaba a todos los Dioses, para que la ayudasen a salir del olvido y soledad de su profundo desamor.Un estremecimiento recorrió todo mi ser, ya tenía solución para mi dilema. Comprendí quien era, y recordé como era mi nombre.

9 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Ni en la soledad más desesperante, abnésica, estamos solos.
A lo mejor redescubrirnos dolerá, pero eso es otra historia.

Balamgo, me llegaste adentro porque ¿quién no se pregunta su nombre, su imagen, sus deseos, sus sueños sus fracasos, a veces?

Me alejo un poco para resolver otros temas que a la larga se parecen a los que expones.
Besitos muchos, hasta ahora.

Omar(enletrasarte//masletrasarte) dijo...

Impresiona de verdad,
muy buen relato, un tanto duro
saludos para vos

Kuahsar dijo...

Como ha dicho Natalia, ni en la soledad más desesperante estamos solos.

Siempre le importaras a alguien, aunque sea a un transeúnte que te ve todos los días cogiendo el autobús, el quiosquero que te vende los periódicos...
Pero siempre estarás en los recuerdos de alguien.

Verónica Marsá dijo...

Ese es el momento de la verdadera muerte, se produce cuando ya nadie se acuerda de ti.

Un abrazo.

aina dijo...

Qué soledad tan grande cuando nadie te nombra.

Alfredo dijo...

Resbaladizos son los caminos de la identidad, algo que se forja desde uno mismo pero también desde los demás, desde cómo nos vemos a nosotros mismos y como nos ven los demás. En ese frágil terreno asentamos los cimientos de lo que somos y de lo que sentimos.

Un abrazo.

PiliMªPILAR dijo...

En realidad, Balamgo, la amnesia nos permite en ocasiones dar por olvidadas las vivencias negativas.
Es constante andar preguntándose quién diablos soy y qué diablos debo ser a los ojos ajenos.
La duda, por eterna, persiste.
Muy buen blog.
Un abrazo. Soy PiliMPilar
www.pilarblancounzue.blogspot.com

OceanoAzul.Sonhos dijo...

Que palavras sentidas, a amnésia nos ajuda por vezes a sair da realidade. Gostei de te ler.

Um forte abraço
oa.s

Carlos Daniel Herrera Cardero dijo...

y la fotografía que acompaña el texto es la pena en si misma, terrible y abrumadora pena.

excelente lectura.