sábado, 12 de noviembre de 2011

Un detalle sencillo.

Permanencia

Demasiado triste para decirlo.
Los árboles engañan. Mientras en brillo sólo
van las aguas.
Sólo la tierra es dura.

Pero la carne es sueño
si se la mira, pesadilla si se la siente.
Visión si se la huye.
Piedra si se la sueña.

Calla junto a la roca, y duerme.

martes, 1 de noviembre de 2011

Salomé-Halloween in Brighton



Se detuvo enfrente de la entrada del local y leyó el nombre: “La morada de las almas perdidas”. Después de emplear algún tiempo buscándolo, por fin lo había encontrado. Empezó a bajar los escalones con sumo cuidado, lentamente, llegándole a sus oídos con mucha intensidad, los acordes de “Sympathy for the Devil”. Le gustó mucho lo que oía. El tema de los Rolling Stones, siempre le había encantado. Era muy emblemático en su vida.

La decoración y el ambiente de la sala la cautivaron, no había visto otra cosa igual en su vida. La diversidad y barroquismo de la gente era increíble. Le hacía sentirse como si estuviera viviendo otra vida diferente a la suya.

Intuía que muchos ojos la miraban, pero todavía no se había acostumbrando a la penumbra y no visualizaba bien la procedencia de las miradas. Sintió una angustia vital, sintiéndose desamparada y abandonada lo que le provocó una gran inseguridad. Llevada por un impulso y con recelo se dirigió al sitio que creía más seguro dentro de la sala. Se sentó en la mesita con luz de quinqué, sin percatarse de que había una persona allí.

Levantó la cabeza y miró fijamente a la cara de la persona que tenía enfrente. Le recorrió un escalofrío por todo su cuerpo. Dos ojos de diferente color la observaban. Uno de ellos, el de color gris, reflejaba una irreverente sorpresa. Mientras el de color verde denotaba una cínica alegría. Sus labios mostraban una irónica y maquiavélica sonrisa. Le sobrecogió lo que observaba, pero extrañamente el conjunto le pareció de una gran belleza. Sintiéndose terriblemente atraída por él. Comprendió que en otro momento de su vida le había querido con locura.

De golpe todo su pasado se hizo presente. Venía a su mente los nefastos momentos de su gran desamor, de su profunda tristeza, de su desarraigo por vivir. Y lo más tremendo, justo el momento de quitarse la vida.

La aterciopelada voz de su amo la devolvió a la realidad actual, sacándola de su tribulación:

¡Bienvenida de nuevo a la Morada de la vida...! Salomé.