martes, 6 de marzo de 2012

"Historia de una obsesión"


Al subir las escaleras de su casa, lo primero que veía era la figura del gato negro con mirada verde oliva, que siempre la observaba intensamente.
Los primeros días, le restó importancia al suceso.  Pensó que sería la mascota de algún vecino y, se tomó la situación medio en broma. Hasta intentó hacerle una carantoña al minino, que éste abruptamente rechazó.
Pasados algunos días, al llegar al portón de su casa, vio en el muro de la terraza al gato.
Su porte era arrogante y siniestro. Observó que la examinaba hasta en los menores detalles, haciéndola sentir ridícula. No lo había sentido nunca, pero a raíz del nuevo incidente sintió un miedo atroz. A partir de ese momento, empezó a sentir desconfianza hacia el animal. Debido a la situación que vivía, decidió cambiar de residencia.
Pasados unos meses,  relajada tomaba café en el mirador  La Paz. Mientras tanto, disfrutaba del magnífico día observando a los transeúntes, que paseaban en la parte baja de la playa. También se fijó en la mesa que tenía delante de la suya. Sentado de espaldas un hombre de anchos hombros, cabeza plateada y manos muy sugerentes. En la mano derecha, portaba elegantemente un cigarro Creme; que al acercárselo a la boca, exhala unas voluptuosas espirales de humo.
 Extasiada  disfrutaba enormemente con la escena que contemplaba. Fervientemente deseó mirar el rostro de la persona, para ver si la sintonía era completa. Justo en el momento de estar pensando en el deseo, el hombre giró la cabeza, brindándole una exuberante sonrisa. Se quedó aterrada cuando le miró y vio la mirada verde oliva de sus ojos.

9 comentarios:

Any dijo...

Jajajaja, estaba sugestionada! Pobre gatito!
un abrazo

Neogeminis dijo...

uyy!...pobres gatos!...en estas historias sugestivas de miedos y terrores varios, siempre resultan ser los protagonistas -principales o accesorios- de los malvados de turno! jejejeje
Supongo que será por lo enigmáticas que nos resultan sus miradas.

Un abrazo.

P.d
coincidimos en la temática felina de nuestros últimos post.

Natàlia Tàrraco dijo...

No hay que frivolizar con los gatos, los negros con ojos verdes, sobretodo, saben muuuuchas cosas pero no son los culpables.
Besito gatunesco.

Delgado dijo...

Ya se echaban de menos tus microrrelatos, ha empezado muy Poe y ha acabado muy Lorraine.

Quizás el humo del cigarro escondía algo más y de ahí la alucinación.

Un abrazo.

Alfredo dijo...

La verdad es uno no puede sentirse un poco extraño cuando un gato le mira evaluándolo y decidiendo si va a ser lo suficiente digno de dejar que lo acaricie. Es una sensación extraña.

Volviendo a los humanos, adivinamos que pudo pasar después de esa mirada en verde.

Un abrazo!!

enletrasarte(Omar) dijo...

un micro tan bueno como esperado,
saludos, me gustó 'empila'

Carlos Daniel Herrera Cardero dijo...

estupendo relato!

Feng Shui en la casa dijo...

Woou! espectacular me encanto el relato que bueno fue leerte.

Feng Shui en la casa dijo...

Woou! espectacular me encanto el relato que bueno fue leerte.