martes, 20 de enero de 2009

" La elegía del guerrero"

El guerrero salió de su campamento,
aún convaleciente de su herida.
Con el alma libre, sin brida,
bajaba la llanura a sotavento.
Era la mañana, de nueva primavera.
El guerrero arropado con sus pensamientos,
con paso firme y altivez al viento;
se encontró de frente con la quimera.
El lacerante pasado,
travestido de un momento de presente,
no quiere darle sosiego a la mente,
sino refrescar lo que ya está ajado.
Con mirada transparente,
reflejo de su alma enternecida,
soporta la cruel embestida,
del amago pasado - presente.
Con quijotesca figura,
por lo sufrido en combate.
A su corazón nadie lo abate,
ni tan siquiera la llanura.
Como el caudaloso torrente,
con aguas de muchos ríos.
Quiere sólo llenar cauces vacíos
y vivir el puro presente.
Y a la vida puñetera
sólo le pide una cosa;
que sea un poquito sabrosa
y no le de más quimera.
Exijo a la vida y lo quiero
por el duro combate vivido,
no volver a la batalla de lo sufrido,
por mi honestidad de guerrero.

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