jueves, 15 de enero de 2009

" La mar "


Sedienta estaba la mar,
con sus olas tan inmensas
y sus ganas tan intensas,
de recuperar la pleamar.
La tempestad no rugía,
los vientos ya se pararon.
Las ilusiones volaron,
cesaba la gran porfía.
Muchos cantos de sirena,
a sus oídos llegaron.
En reliquias se tornaron,
al llegar la paz serena.
El icono idolatrado,
con realidad es bajado.
Ya nunca será adorado,
el tiempo lo ha denostado.
De sus aguas impetuosas,
antes de color muy claro.
Se guarda como el avaro,
el porqué de tantas cosas.
Nadie lo puede predecir,
lo que la vida depara.
Es la vida como vara,
quien se atreve a medir.
Se enfadó con el destino,
por sentirse como un juego.
Reconociéndolo luego,
que todos tienen su sino.
Y no puede saber la mar,
que le espera en su destino.
Si fomenta con su sino,
las causas de su hondo pesar.

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