miércoles, 21 de enero de 2009

" No tiene nombre "

Hubo un día...
Que quise contarle al viento,
las zozobras de mis adentros.
¡ Pero no me escuchó !
Le llegaban de todos los lados,
miles de lamentos.
Agotado y cansado, el viento,
se inmunizó al ajeno sufrimiento.
Llegó a mí, la brisa fresca,
impregnada de olores de mar.
Le pedí consuelo.
Pero se fue como había llegado,
rauda con su perfume marino.
Miré al cielo silencioso.
¡ Dios mío !
Había una nube dormida.
Esperé cauto y sigiloso a que despertara,
para ver si me ayudaba en mi herida.
En la espera,
llegó un susurro y lo pude oír.
Era el sonido de la voz perdida;
la voz que no tiene nombre,
la de palabra clara y concisa,
la que me negaba tres veces.
¡ No puede ser !
¡ No te podrá ayudar !
¡ No ves que es una nube vacía !
La sombra caminó perdida,
erguida y majestuosa.
Al frente,
la mirada hermosa,
rebosante de ternura.
Con tristeza de muchos espejos y
cara de una gran pena,
parecía cumplir condena,
por un delito cometido.
Tan poco tiempo vivido,
y que se le escapó por los dedos, como la avena.

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