viernes, 27 de marzo de 2009

"Inocencia perdida" "SÁBADO LITERARIO"

Todos los días, todas las mañanas, pasaba por la misma casa el repartidor de periódicos. Desde que entraba al jardín para dejar el periódico, era la primera vez que veía al niño; que con la mano y el dedo apuntándole en forma de pistola le hacía: ¡ Pum, pum, pum! Simulando disparos contra él. Eso continuó así mientras iba por allí cada mañana.

Un día, el repartidor, pensó y se dijo: "Hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado, de que todos los días me dispare. Aunque sea de mentiras".

Al llegar al día siguiente por la mañana entró en el jardín como siempre y, observó que el niño estaba en el techo. El repartidor le apuntó con la mano y el dedo formando la pistola y le dijo: ¡ Pum, pum, pum y pum ! El niño cayó desde el techo hacia el suelo, el repartidor asustado corrió hacia él y le preguntó: "Niño, niño; ¿ te has hecho daño, estás bien...?

El niño le respondió un poco aturdido: " Yo nunca lo hice a propósito, ni te tiré a matar ".

22 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Uyyyyy, pobrecito niño :( Qué ternura. Él solo quería jugar, evidentemente, no matarlo :)

Qué bonito :)

Un abrazo

Any dijo...

La inocencia de los chicos a veces es peligrosa. Que tierno! Que cargo de consciencia para el repartidor eh?
Me gustó mucho este relato :)
un abrazo

Ardilla Roja dijo...

Es que las pistolas las carga el diablo!!

Que fuerte, pobrecito. Espero que sea pura ficción.

Un abrazo

Carmina dijo...

si es que los niños son unicos, vay por dios.. si el solo pretendia jugar, nunca le dio a matar y mira qu eel repartidor de periodicos tiene guasa, menudo cargo de conciencia le quedaria, pedazo de susto cuando lo vio caer... si es que no puede ser

megg dijo...

jo ESO ENSEÑA ES una buena ensañanza .de los niños aprendemos muchisimo

me encantó
beso literario

Celia dijo...

Pobrecito. Y la inocencia protagonista de este tierno relato.
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Ay que ver los niños como son, no puedes ni seguirles el juego.
Me ha gustado
Un abrazo

Pantera dijo...

Muy tierna la inocencia de los niños. Me ha gustado el pequeño relato.
Un abrazo bloggero.

CASANDRA dijo...

una lección, aunque no intente serlo, por eso es mucho mejor. Tierno y conmovedor, me gustó mucho amigo literario. Seguimos de ronda? besos

Paco dijo...

"Una vez se disparó una escoba..."

Un relato "inocente". Los niños son así de raros, ¿verdad?

Un abrazo, pum, pum

Nyma dijo...

Jooo...! se volvió en su contra!!!
El niño puede jugar, el adulto ha de aceptar sus inclemencias...vaya por Dios!!!
Bonito.
Besos.

Nyma

SILVIA dijo...

QUE TERNURA ESTE RELATO , NOS DEMUESTRAUNA VEZ MAS A AQUE SABE LA INOCENCIA DE LOS PEKES¡¡¡
ME GUSTO MUCHO, SIGO PASEANDO EN ESTE ENCUENTRO ¡¡
HASTA EL PROXIMO¡¡¡

Sinuhe dijo...

jejeje, si es que en este tipo de juegos, los mayores no tienen cabida.
Muy bueno.


Saludos

Maat dijo...

Menos mal que en el suelo seguía hablando...

Pufffff, que susto. Ese repartidor casi ocupa la primera página del diario del dia siguiente.

Un abrazo.

Maat

XoseAntón dijo...

A mi me ha parecido un relato con chispa, genial; reúne tantas cosas en tan corto espacio de tiempo y papel. Lo dicho, genial, Balamgo.

Saludos

Julia dijo...

Que lindo!!! me hizo reír el final, los niños siempre con sus respuestas insólitas. Saludos.

Neogeminis dijo...

jajjajaa...muy bueno!...la verdad es que me sorprendió el desenlace1 jeje

Me ha encantado participar de este bus de relatos. Me hadadola oportunidad de conocer gente muy creativa.
Nos vemos!

SeaSirens dijo...

Balamgo, siempre me sorprendes con tus relatos, pero con este micro, te saliste!!!!

El dolor toma la fuerza que nosotros queremos, tanto si es el recibido, como el que infringe alguien...
Su inocencia no fue captada por el adulto...
Precioso.

Un beso con inocencia!!!

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

¡Está muy chulo el relato! Además, esa manera de disparar la he recordado ultimamente con la película de GRAN TORINO, y la verdad es que venía ejecutando por la calle, jajaj, y ahora tú vienes con un relato buenísimo.
En fin, qué inocentes somos los niños,
Juanma

Teresa Cameselle dijo...

Buen relato y gran respuesta del niño, lástima que el repartidor no se sabía las reglas del juego.

M. Jagger dijo...

Seguro que el repartidor era un niño de veintitantos muy maduro y estresad olvidado ya de aquel tiempo,tan lejano, en el que era él quien apuntaba y disparaba al BUTANERO. Saludos NIÑO. Jejejeje

megg dijo...

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