jueves, 9 de abril de 2009

"Un recuerdo imborrable"

Desde que te vi por primera vez, ya no he vuelto a ser el mismo. Me cambiaste la vida. Han pasado muchos años, pero te sigo recordando igual.¡Qué alegría y placer fue conocerte!Al rememorar y echar la vista atrás, aún me llega la memorable sensación que tuve al verte; todavía hoy me inundan oleadas de placer.¡Qué gratamente olías!

Pero lo mejor que tenías, sin duda ninguna, era tu sabor y magnifica textura. Recuerdo con gran placer, que mientras estabas en reposo, me atrevía furtivamente a tocarte sutilmente. Para después chuparme con fruición la punta del dedo, oliéndome a vainilla.

Impresionado sigo y todavía me dura la impresión que me causaste al verte en tu esplendor, cuando metí la cuchara parecía una erupción volcánica derramándote por todos los lados.Tal era el frenesí de ríos de caramelo que arrastraban los trocitos de galleta, que conformaba la irresistible natilla que preparaba mi abuela.

5 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Me encanta las natillas. Por cierto, que ayer vi la peli de Almodovar en el cine y no sale su famoso flan, con las ganas que tenía yo de verlo! (más aún de comerlo)

Aun así me confieso más adicto a las natillas de tu abuela, (yo también las hago casi igual de buenas, no tanto, seguro))

Buen relato, bien escrito,
Saludos,
Juanma

Nyma dijo...

Sensación muy bien relatada, de sabor, anhelado, disfrute hasta en la comisura de los labios.
MMMM....Enriquecedor y gustoso...!!!

Besos...
Nyma.

Serio Y. Pérez dijo...

Hola Balamgo:

Envidio esas natillas, con perdón de mi abuela.

un abrazo

PuntoPuntoPunto dijo...

jajaja me lo temía! ¡Que buenos recuerdos traen las comidas de nuestro pasado!¡Siempre tan puros!

CASANDRA dijo...

no he probado las natillas (creo yo) y menos las de tu abuela, pero con gusto me comería unas ahora.
Tu descriptiva y sensual manera de describir ese momento demuestra que es uno de los placeres de la vida, que no nos deberíamos perder.
muchos cariños.