viernes, 2 de octubre de 2009

Sábado Literario - Historia de mis muebles



La mecedora

Sin duda ninguna, Agosto había sido un mes nefasto. No le había traído nada bueno, todo lo contrario, llegó cargado de cosas negativas. Por si fuera poco, casi simultáneamente se quedó sin trabajo y sin pareja.

Lo primero que se dijo: es que no debía deprimirse y no pensar en cosas extrañas. Tenía que ser fuerte y positivo. Sólo tenía que darse un poco de tiempo, para enfriar la cabeza y no tomar ninguna decisión precipitada. Por algún lado, ya vendría alguna solución; puesto que si una puerta se cerraba, ya otra se abriría.

Le agobiaba estar mucho tiempo en casa y se acostumbró a dar largos paseos, que le servían de alivio y terapia para sus problemas. Cuando paseaba, analizaba una y otra vez, la situación que le había tocado vivir, y se preguntaba el por qué le había tocado a él. Llegando a la conclusión que debía ser un problema coyuntural, un cúmulo de situaciones adversas, con un final nada feliz, y uno más de los miles de casos que había por ahí. Con el paso del tiempo, se fue serenando y asimilando su nueva condición; de hombre sin trabajo y desparejado.

No había dormido bien la noche pasada, se encontraba algo raro por la mañana y pensó que el día se le podía complicar un poco. Pensó que no iba a agobiarse más de lo necesario, y tenía que tratar de olvidarse aunque fuera unas horas de su problema. Sin pensárselo dos veces, se enfiló hacia la calle, y estando en ella empezó a encontrarse mucho mejor, el aire que respiraba era tonificante y milagroso.

La calle Barranquillo siempre le había gustado. La diversidad de tiendas que encontraba a su paso, su barroquismo y, la gente que pululaba en ella le fascinaba. Le entretenía y disfrutaba de todo con placer, entraba en cada una de las tiendas y lo observaba todo, recreándose con deleite en lo que ellas podía encontrar. Por encima de todas, había una que le encantaba, le atraía como un poderoso imán y pasaba más tiempo allí contemplando todo lo que había dentro. Era una tienda de muebles de segunda mano. De entre todos los muebles que se encontraban allí, sentía verdadera veneración por una mecedora antigua.

Desde la primera vez que la vio, sintió un irrefrenable deseo de comprarla, de hacerla suya. Inmediatamente pensó que tenía que ser para él, no podía ser para otra persona. Por otro lado, le daba la impresión que la mecedora, ya había elegido dueño. Era una sensación que no adivinaba a comprender ni explicar, tampoco el inusitado interés que sentía por el mueble en especial, y el ansia de posesión irrefrenable que sentía para conseguirla a toda costa. Parecía que se había vuelto a enamorar de una mujer.

Cundo llegó a casa cargado con ella, la puso en su sitio preferido del salón, parecía que toda la vida había estado allí, que era su espacio natural de siempre. Al compararla con los demás muebles, destacaba por encima de todos, no tenía rival. Lacada en negro, llena de preciosas filigranas en toda su forma, sin duda era una pieza única y espléndida.

Nunca imaginó ni por asomo, la cantidad de sensaciones placenteras que le provocó sentarse por primera vez en la mecedora. Al compás de su dulce balanceo, se relajó como nunca y cerró los ojos. Unas manos preciosas le acariciaban y abrazaban como nunca lo habían hecho. Le transportaban a un mundo de sensaciones inimaginables e inigualables, y que nunca había experimentado ni conocido. Le daba mucha pereza abrir los ojos, no quería que se evaporase lo que le estaba sucediendo, quería disfrutarlo el máximo de tiempo posible. Pensó que aunque abriese los ojos, el efecto placentero no se iría y podría conseguir disfrutarlo todos los días. Abrió los ojos y lo primero que vio muy cerca de su cara, fue una horrible calavera que lo miraba fijamente, con una sonrisa sarcástica en su boca desdentada.

23 comentarios:

mar dijo...

Menudo final más inesperado, resulta que sus sensaciones eran reales y acabó mal el pobre, menos mal que su deseada mecedora le hizo disfrutar de sus últimos momentos por lo menos.
Me ha gustado mucho sobre todo por lo inesperado del final que me ha sorpendido
Un beso de Mar

Neogeminis dijo...

ayyyyyyyyyyyyy...por favor! qué susto me he pegado!!! jejejeje...justo cuando estaba entrando en la sensación del relax me sales con la calavera! ajajjaajaa

Imprevisto final, muy bueno jejeje!

Saludos!

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Balambo, me quedo con el ir y venir de la mecedora, tic, trac, adelante y atrás.
Una invitación al sueño, aunque se convierta en pesadilla, en argumento para lo que has escrito.
!Los muebles! dan para muuuucho, lo veo.
Evocadora descriprción , aunque vaya aparejada con sueño terrible y eterno de la nada.
Felicitaciones, bsito, natalí

XoseAntón dijo...

Si es que lo que digo, despertarse, sea la hora que sea, siempre es una jodienda.

Me gustó el relato y vi con toda claridad la calavera, me resultó familiar, como si hubiese leído algo parecido con anterioridad; pero no soy capaz de recordarlo.

Un saludo, y como nos muestras, que nadie nos despierte de nuestros sueños.

Any dijo...

Aia! a mi también me asustaste, cuando ya se había creado el clima y estaba de lo mas cómoda en la mecedora (que me encantaría tener una) vos salís con semejante final jajajaj!
Me asusté pero me gustó, muy bueno.
un beso brrrr!

ADELFA MARTIN dijo...

Excelente relato...y ¡vaya que final!

Por cierto,estoy participando en un concurso con ese nombre....un microrelato entre otros 550...creo..pero bueno, el intento se hace...


UN ABRAZO

tag dijo...

Uy que miedo!!!

El relato ha estado muy bien contado, nos has llevado a una situación de relax y placer con el vaiven de la mecedora, y de repente,zas, la muerte.

Yo soy un poco-bastante reacia a las calaveras, y este final tan inesperado me ha descolocado.

Un besito

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Uf, !qué susto!
He visto sillones mantis religiosas, devoradores, pero a la dulce mecedora la pintan buena, de abuelitas haciendo calceta, de recuerdos, ésta tuya lo tienta lo balancea y al final !la Parca in person!

Final sorprendente, inesperado, divertido, Balambo, !salves! natalí

alfredo dijo...

Lástima que la decisión de adquirir la mecedora llegará en tan dramáticas ciscunstancias, de lo contrario a ambos les hubiera esperado un sin fin recíprocas alegrías.
Me ha recordado la peli de Berlanga "Tamaño natural"

Relato "in crescendo" con una última línea que te despierta y te arroja al precipicio.

Abrazos

Fernando dijo...

¡Vaya final! Buen relato para aquellos que gusten de la miel combinada con una miajita de hiel como postre. Muy original, si bien en el mueble escogido parece ser que hemos coincidido varios.

Teresa Cameselle. dijo...

Qué susto, jaja, muy logrado ese final tan inesperado.
Pero por el exceso de caracteres, te voy a cobrar dos tickets como penalización.
Un beso.

Ardilla Roja dijo...

La calavera me ha descolocado.
¿Era el espíritu del anterior propietario? ¿o es que el protagonista tenía un espejo enfrente? ¡¡Qué susto!!

Un abrazo y buen fin de semana

Bolzano dijo...

Brutal el final. Da mucho que pensar.
Seguro que en otra situación hubiera pasado de la mecedora, pero en la situación que se encontraba fue como un pequeño respiro.

Saludos.

Carmen Andújar dijo...

¿Qué tendrán esas mecedoras qué nos gustan tanto?.
Es una historia fantástica y sobre todo con un final inesperado.
Un abrazo

Maat dijo...

Hola Balamgo.

Con lo que me había alegrado de que a tu protagonista le hubiese salido algo bien. ¡Vaya final de histoira! Espero que sólo fuera un mal sueño.

Interesante relato.

Un abrazo.

Maat

chonoman dijo...

Helada, me he quedado helada.
Con lo que me gustan a mí las tiendas de antigüedades creo que ahora pasare de largo.
Muy buen relato y final inesperado.
Sigo helada, ja, ja…
UN besote grandísimo.
Paola.

gustavo dijo...

J0DERSE....
Y0 C0N UN CADAVER Y UN ATAUD...Y TU C0N UN CADAVER-ESQUELETIC0-???
SI TE APETECE N0S JUNTAM0S EN EL CEMENTERI0 DE MI PUEBL0, VEZDEMARBAN PARA MAS SEÑAS,ZAM0RA PARA MAS AMPLITUD, Y SALUDAM0S A ALGUN GILIP0LLAS MUERT0...GILIP0LLAS P0R QUE N0 SE C0M0 S EL0 PASAN ALLI¡¡¡
SALUD0S, ABRAZ0S, BES0S.

Celia dijo...

Estaba tan tranquila leyendo el relato y ufffff, una calavera.
Original y sorprendente.
Un abrazo

Felisa Moreno dijo...

Vaya con esta mecedora, tendremos que juntarla con mi butaca, ejejej.

MUy bueno
Saludos

yonky dijo...

es que le aparecio una pasion un tanto inexplicable luego de los traspies sufridos,cuando logro renovar el equilibrio apoyado en una mecedora, proyecto su futuro y plaf, se dio contra la realidad.

buenazo,fraterno abrazo

Mateo Bellido Rojas dijo...

Hola, amigo.
Excelente relato. Se deja uno llevar por el devenir de la historia y se percibe en el ambiente generado que la vida no es más que un golpe de balaceo y se acabó.
Un abrazo

Tèsalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tèsalo dijo...

Balamgo, te confieso que se ha despertado en mì un interès inusitado. La calabera, es metàfora, siempre, de una misma circunstancia.
Se me ocurre, que tras el final de un ciclo se ha de renacer gracias a otro. El vaivèn de una mecedora, por lo demàs sin duda tiene algo de pèndulo, es de ida y de retorno.

Tèsalo