jueves, 4 de agosto de 2011

El templario




Prisionero de sus dudas
el templario cavilaba,
y al infinito miraba
con mirada de gran
Buda.
Ojos de gran esperanza
en su cara relucían,
y sus pestañas cubrían
las penas de su semblanza.
......
Pertrechado con sus galas
y de bandera la razón,
se fue al campo del corazón
para cortarles las alas.
La lucha fue muy desigual
al llegar los sentimientos,
ya lo decían los vientos
porqué no tenía rival.
......
Una brisa de cordura
suavizaba la sinrazón.
No luches con el corazón
y contemplalo
con dulzura.
Son guerras como perdidas
que la razón no comprende,
son como cosas de duendes
que las hacen muy sentidas.

8 comentarios:

Neogeminis dijo...

"Son guerras como perdidas
que la razón no comprende,
son como cosas de duendes
que las hacen muy sentidas." estupendo cierre para unos muy emotivos versos!

Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Balamgo, tú lo dices, la razón no comprende ¿y el temple del templario? Son guerras, todas perdidas.
Amigo, estoy metida en cruzadas y unos de los personajes es Robert de Sablé, templario verdadero...conozco o intento conocer hasta dónde les impelía ese temple, muchas veces, temo y creo, fanático, destemplado.

Una brisa de cordura, una lágrima de piedad, una dulzura...no sé si mi templario podrá ni sabrá.

Besitos.

OceanoAzul.Sonhos dijo...

Belos versos para uma foto poderosa - rocha em contemplação do imenso mar e o seu equilibrio.

Um abraço
oa.s

Delgado dijo...

...y sus pestañas cubrían
las penas de su semblanza.


Creo que este templario pronto abandonó la espada y dedicó su fe a labores más humanas.

Un saludo vate de allende

Omar(enletrasarte) dijo...

un regreso fantástico, con destreza literaria que dejan muchas sensaciones.
Mi admiración, y un enorme abrazo

San dijo...

Son guerras perdidas para la razón, guerra desgual, imposibles de entender. El guerrero camina ya por otors lares.
Bellsimo.
Un abrazo Balango

Any dijo...

Contra lo que decida el corazón no hay guerrero que valga.
Lindos versos para esta mañana de viernes.
un abrazo

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Porque la emoción no se explica,
y el corazón siempre gana.
Así va el hombre por la vida
metiendo en sombrero de lana
lo que la mente raciocina
pero no sirve al alma.

Felicitaciones.