lunes, 10 de octubre de 2011

UN RECUERDO IMBORRABLE


Desde que te vi por primera vez, ya no he vuelto a ser el mismo. Me cambiaste la vida. Han pasado muchos años, pero te sigo recordando igual.¡Qué alegría y placer fue conocerte!Al rememorar y echar la vista atrás, aún me llega la memorable sensación que tuve al verte; todavía hoy me inundan oleadas de placer.¡Qué gratamente olías!

Pero lo mejor que tenías, sin duda ninguna, era tu sabor y magnifica textura. Recuerdo con gran placer, que mientras estabas en reposo, me atrevía furtivamente a tocarte sutilmente. Para después chuparme con fruición la punta del dedo, oliéndome a vainilla.

Impresionado sigo y todavía me dura la impresión que me causaste al verte en tu esplendor, cuando metí la cuchara parecía una erupción volcánica derramándote por todos los lados.Tal era el frenesí de ríos de caramelo que arrastraban los trocitos de galleta, que conformaba la irresistible natilla que preparaba mi abuela.

10 comentarios:

aina dijo...

Tú y las natillas de tu abuela, al igual que Proust y sus madalenas, evocáis el sabor de antaño y con el recuerdo la nostalgia de esas gratas sensaciones de las cosas que se hacen con cariño. Nadie te preparará las natillas como lo hacía tu abuela porque nadie te querrá como ella lo hizo. Pero eso, contrariamente a lo que pueda parecer, consuela.

Precioso tu recuerdo.

CAS dijo...

ay!!!! qué deseos de disfrutar de esa natilla, porque seguro se parecía a la de mi abuela, pero seguro no era la misma.
me convidas?

un abrazo.

Elly dijo...

Sólo tengo una cosa que decir: no me gustan las natillas. xD

Alfredo dijo...

Hay personas y momentos que son imposibles de olvidar.

Un abrazo.

Delgado dijo...

Vaya Balamgo, yo todavía tengo la suerte de poder disfrutar de unas natillas semejantes, mmm.

Gracias por recordarlas, tal vez este fin de semana sea momento de visitar a mi abuela y hablar de nuestras cosas, y por qué no, disfrutar sus natillas.

Un abrazo

Neogeminis dijo...

jejjje Caí en la trampa romántica que nos tendiste al comienzo!...y al final, me dejé contagiar de la dulzura del recuerdo!


un abrazo.

Omar(enletrasarte) dijo...

Poniéndole sentimientos a un momento cotidiano, genial, saludos para vos

ketne dijo...

¡¡Me encantan las natillas!! Sobretodo las caseras ^^

Yo también he experimentado ese placer =P

Sneyder dijo...

Una entrada que al ir leyendo todo es romántico, placentero lleno de bellas sensaciones… que me han llevado a degustar tan dulce recuerdo…las natillas de tu abuela…Ja,Ja…

Un fuerte abrazo

Pepe dijo...

Has jugado magistralmente con el equívoco del destino de tu adoración, el que te cambió la vida.
Has llevado nuestra imaginación muy, pero que muy lejos, de esas natillas tan apetitosas.
Un abrazo.