miércoles, 26 de octubre de 2011

El dilema


Tengo un gran dilema. No sé cómo me llamo. Así de claro lo digo, para quién me quiera escuchar.Estoy viviendo una pesadilla, y por mucho que lo intento no sé salir de ella. Estoy desesperada. Desde aquí, hago un llamamiento, por si alguien es capaz de darme una pequeña información; de quién soy, y por qué estoy en este estado. Supongo que antes tendría algún nombre, que sería una persona normal, pero no tengo la completa seguridad de que sea así. Hace tanto tiempo que nadie me nombra, que dudo de que tenga nombre. No tengo recuerdos; ni buenos ni malos, sólo vacío. Creo que soy un ser oscuro y extraño, un ente innombrable.
Me da la impresión de que no existo. Por eso nadie me nombra, pues no soy real, y probablemente sea un mal sueño que alguien está teniendo, una mala vivencia.Siempre deambulando sola. Por el día sola. En la noche sola, terriblemente sola. Sin amigos, sin afectos, sin amores y en soledad hasta de pensamientos. Sola. No es una soledad buscada, sino por motivos diferentes, encontrada. Que más de una vez me asfixia.Me acostumbré a ser así. Hace tiempo que me acepto como soy. Ya no me reprocho ni me pregunto nada, sólo intento vivir. Me refugio en mi amnesia, y dejo que el tiempo pase.Cierto día, oí un lamento desgarrador. Alguien lloraba, lamentándose de su suerte en el amor. Maldecía e injuriaba, al ingrato olvido y a la soledad que sufría, a causa de la persona que ella amaba. Invocaba a todos los Dioses, para que la ayudasen a salir del olvido y soledad de su profundo desamor.Un estremecimiento recorrió todo mi ser, ya tenía solución para mi dilema. Comprendí quien era, y recordé como era mi nombre.

sábado, 15 de octubre de 2011

Inocencia perdida


Todos los días, todas las mañanas, pasaba por la misma casa el repartidor de periódicos. Desde que entraba al jardín para dejar el periódico, era la primera vez que veía al niño; que con la mano y el dedo apuntándole en forma de pistola le hacía: - ¡ Pum, pum, pum! Simulando disparos contra él. Eso continuó así mientras iba por allí cada mañana.

Un día, el repartidor, pensó y se dijo: "Hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado, de que todos los días me dispare. Aunque sea de mentiras".

Al llegar al día siguiente por la mañana entró en el jardín como siempre y, observó que el niño estaba en el techo. El repartidor le apuntó con la mano y el dedo formando la pistola y le dijo: - ¡ Pum, pum, pum y pum ! El niño cayó desde el techo hacia el suelo, el repartidor asustado corrió hacia él y le preguntó: "Niño, niño; ¿ te has hecho daño, estás bien...?

El niño le respondió un poco aturdido: " Yo nunca lo hice a propósito, ni te tiré a matar ".

lunes, 10 de octubre de 2011

UN RECUERDO IMBORRABLE


Desde que te vi por primera vez, ya no he vuelto a ser el mismo. Me cambiaste la vida. Han pasado muchos años, pero te sigo recordando igual.¡Qué alegría y placer fue conocerte!Al rememorar y echar la vista atrás, aún me llega la memorable sensación que tuve al verte; todavía hoy me inundan oleadas de placer.¡Qué gratamente olías!

Pero lo mejor que tenías, sin duda ninguna, era tu sabor y magnifica textura. Recuerdo con gran placer, que mientras estabas en reposo, me atrevía furtivamente a tocarte sutilmente. Para después chuparme con fruición la punta del dedo, oliéndome a vainilla.

Impresionado sigo y todavía me dura la impresión que me causaste al verte en tu esplendor, cuando metí la cuchara parecía una erupción volcánica derramándote por todos los lados.Tal era el frenesí de ríos de caramelo que arrastraban los trocitos de galleta, que conformaba la irresistible natilla que preparaba mi abuela.

miércoles, 5 de octubre de 2011

LA PROMESA


Hoy era un día nefasto para Fefa, se sentía agobiada con la rutina. Probablemente no se había levantado con muy buen pie. Cada año soportaba menos los madrugones, las filas interminables de coches, y sobre todo, los atascos que sufría cada mañana para poder llegar al trabajo. La situación era enervante.

- ¡Qué asco de vida! – Exclamó Fefa dentro del coche, y siguió hablando en voz alta.

- Todos los días igual. Estoy hasta la coronilla de madrugar para llegar al cutre trabajo, donde me encontraré con la sabandija de mi jefe, y tener que soportar estoicamente su libidinosa mirada. Y por si fuera poco, tengo que soportar a las dos meapilas de compañeras durante ocho horas. No puedo más... ¿No sé si hoy podré aguantarlo...? – Suspiró y dejó su cabeza apoyada en el volante para aliviar su agobio.

- Seguía farfullando su aflicción, cuando un pensamiento le vino a la cabeza.

- Lo exteriorizó cómo si alguien la escuchara. – Prometo y soy capaz de vender mi alma al diablo, para que la situación cambie. – Dijo enfáticamente Fefa. - ¡Jesús! - Que tonterías digo. - Arrepintiéndose al momento y lentamente seguir avanzando en el coche.

- Instintivamente giró su cabeza a la izquierda. Justo en ese momento, se puso a su altura un deportivo de gama alta gris plateado. Miró hacia su interior, nunca en su vida había visto un hombre tan guapo. Sobremanera llamó intensamente su atención el color azul turquesa de sus ojos, pero el destello especial de su mirada le sobrecogió el alma. Se dio cuenta de que su invocación había fructificado, y lo que se promete había que cumplirlo.