El sueño de Ancor
Había pasado una noche terrible. Se despertó sobresaltado a consecuencia del sueño que había tenido. No entendía nada de lo sucedido, ni tampoco el significado de lo soñado. Por su condición de Achimencey (noble), pensó que lo mejor era contárselo a su padre. Ancor era el segundo hijo varón del Mencey Sunta, que gobernaba el menceyato de Adeje. Tanto sus hijos como su tribu le respetaban y veneraban, pues le consideraban un hombre muy versado y de gran experiencia. Mientras Ancor narraba a su padre lo acaecido en su sueño, le observaba profundamente en todas sus reacciones. No pudo discernir nada de lo que pensaba, sólo pudo notar cierto matiz de preocupación en sus ojos. Cuando puso el punto y final a su narración, su padre ya había decidido lo que tenía que hacer. El Mencey Sunta no tardó nada en ponerse en contacto con el Guadameñe (sumo sacerdote), y transmitirle lo que le había contado su segundo hijo Ancor. Pidió al sumo sacerdote que convocase a los...