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ESCENAS CALLEJERAS.

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Mural de la puerta en la sala Conca. La Laguna-Tenerife. Figura viviente.Puerto de la Cruz-Tenerife.

EL JARDIN DEL DESCANSO

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Mr Harris examinaba detenidamente el catálogo que le habían dado en la agencia de viajes, se detuvo en seco, en el apartado de Canary Islands, más concretamente en la isla de Tenerife. No tuvo ninguna duda de lo que iba hacer, ipso facto, se dirigió a la agencia de viajes, pero no conseguía entender el impulso de premura de comprar el billete tan pronto. El lugar vacacional lo tenía muy claro, en un pálpito algo extraño, eligió el Puerto de la Cruz en el norte de la isla. Compró billete y reservó hotel para el día siguiente, el lugar elegido fue el hotel Tigaiga, un lugar de ensueño según lo que leyó en el catálogo, ubicado en el centro del parque Taoro. Según entró por la puerta principal del parque en dirección al hotel, le invadió una sensación extraña, muy rara. No sabía si la memoria le traicionaba, o se había vuelto loco, pues le daba la impresión de que ya había visto anteriormente el parque, y que conocía perfectamente todo su contenido. Cosa que no entendía, pues lo...

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Empresa sin ánimo de lucro. Oferta para quien lo pueda necesitar: cursos de reciclaje de sentimientos. Nuestros cursos, con personal docente muy especializado, le dedican al proyecto educativo ,gran parte del tiempo a lo práctico. Principio básico del curso. Se retomará y perfeccionará el respeto por los mayores. Trabajando al mismo tiempo, la manera de fomentar e incentivar las muestras de cariño. Asimismo, se tratará de inculcar la empatía , la solidaridad y la ayuda. Para aliviar a los damnificados que la puedan necesitar, en estos tiempos duros y de crisis. También, se luchará para que afloren más las sonrisas, para combatir a ser posible el infortunio y la adversidad. Con el fin,de poder conseguir, algunos momentos felices. Sólo se pide dos condiciones de inclusión al curso: - Tener buen corazón. - La predisposición al aprendizaje.

"DESVARÍO"

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No es una imagen de antaño la que baja la llanura. Reboza mucha frescura, con su capa azul cobalto. Con imagen muy difusa que acrecienta su grandeza, y con gestos de realeza, asume la vida ilusa. A su destino buscaba en un desierto sin nombre, que los dones de ser hombre con mucha niebla tapaba. Con la luz de su esperanza en un largo recorrido, se detuvo en lo vivido y descansó en la añoranza. Los recuerdos aflorados como los almendros en flor, ya no eran causa de dolor; sí, primorosos bordados. Al corcel de su locura le puso brida dorada, y retornó a la cordura de sus sienes plateadas.

LA MAR

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Sedienta estaba la mar, con sus olas tan inmensas y sus ganas tan intensas, de recuperar la pleamar. La tempestad no rugía, los vientos ya se pararon. Las ilusiones volaron, cesaba la gran porfía. Muchos cantos de sirena, a sus oídos llegaron. En reliquias se tornaron, al llegar la paz serena. El icono idolatrado, con realidad es bajado. Ya nunca será adorado, el tiempo lo ha denostado. De sus aguas impetuosas, antes de color muy claro. Se guarda como el avaro, el porqué de tantas cosas. Nadie lo puede predecir, lo que la vida depara. Es la vida como vara, quien se atreve a medir. Se enfadó con el destino, por sentirse como un juego. Reconociéndolo luego, que todos tienen su sino. Y no puede saber la mar, que le espera en su destino. Si fomenta con su sino, las causas de su hondo pesar.

El sueño de Ancor

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Había pasado una noche terrible. Se despertó sobresaltado a consecuencia del sueño que había tenido. No entendía nada de lo sucedido, ni tampoco el significado de lo soñado. Por su condición de Achimencey (noble), pensó que lo mejor era contárselo a su padre. Ancor era el segundo hijo varón del Mencey Sunta, que gobernaba el menceyato de Adeje. Tanto sus hijos como su tribu le respetaban y veneraban, pues le consideraban un hombre muy versado y de gran experiencia. Mientras Ancor narraba a su padre lo acaecido en su sueño, le observaba profundamente en todas sus reacciones. No pudo discernir nada de lo que pensaba, sólo pudo notar cierto matiz de preocupación en sus ojos. Cuando puso el punto y final a su narración, su padre ya había decidido lo que tenía que hacer. El Mencey Sunta no tardó nada en ponerse en contacto con el Guadameñe (sumo sacerdote), y transmitirle lo que le había contado su segundo hijo Ancor. Pidió al sumo sacerdote que convocase a los...

El sueño

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" El sueño" Una vez, tuve un sueño... ¡ Un sueño muy bonito ! Pudo haber sido grande, pero se quedó chiquito. Llegó como flor de primavera, como rosa principesca. Y encendió como la yesca, hasta la más yerma quimera. En el puño muy cerrado, lo guardé celosamente. Ni tan siquiera la mente, podía abrir el candado. Quise que conociera a la luna, amiga del alma mía. Y lo arropé, para la noche fría, con la estrella que brilla como ninguna. En mi alma de cruzado, lo abotoné con ternura. Era un sueño de locura, dejando el día a día de lado. Viviendo en las entretelas de pliegues de seda pura, pasé una y más amargura y sufrir el duermevela. Al abrir el puño un día, el sueño, ya no estaba. Se me quedó la sangre helada y empezó la terrible agonía. Mi sueño, ya no era mío, se me había evaporado. Lo vi en otro tejado, y no tenía el semblante sentío.