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A.Monterroso.
La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)







Comentarios
Un abrazo.
por suerte no tengo que elegir y me las puedo llevar todas, jaja.
Quiero esas rosas en la ventana!!!
Que preciosidad.
un abrazo
Un beso Sylvia
En mi primera visita al tuyo me sorprenden gratamente las fotos que acompañan el senderismo, en especial esas rosas que te reciben y ven pasar desde la ventana de una casa que ya es la suya.
Un abrazo