La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)
Anoche soñé un amor diferente, que ilusión. Entristecemos al quedar sin recuerdos por la senectud. Sembró la duda y no la erradicó hasta el final. El Chiado : Vivos recuerdos de un amor sincero, ahogaron dudas.
Comentarios
Se respira luz.
Abrazos
Los medios de "comunicación" deberían poner en práctica de una buena vez la idea de Shakespeare...
Gracias por el regalo!
un abrazo!
Un saludo cariñoso.