La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)
Comentarios
Lo digo porque he leido en el blog de Teresa Cameselle que sus hijos participan, y me ha sonado esa frase de "No quedaban libros...."
Si es así, esta muy bien tu microrelato y me gustaria votarte ¿puedo?
Un beso
Un abrazo.
jajajaja està excelente...
saludos