La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)
Comentarios
poema de sencilez extrema, directo, como el dolorrrr.
saludos.
Renovados vientos te deseo, esperando pronto oir de nuevo tu voz, poeta.
Un abrazo
Un abrazo.
Pequeño y dulce poema, hermosa imagen, me encantan las tortugas.
Un abrazo
Adoro los poemas que tanto con tan poco dicen.
Saludos