La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)
Comentarios
Un saludo afectuoso.
Saludosssss
mis saludos
Un abrazo :)
excelente
nosotros la
lección? Lamentablemente somos tan cabeza dura!!!!!
un fuerte abrazo
Un abrazo!!
Besito y feliz día. Traigo café.
Para ponerse en la piel del otro se ha de haber pasado lo mismo que él.
Saludos.
Saludos.