"Nunca me arrepentiré por la bomba de Hiroshima" (Theodore van Kirk, último sobreviviente de los que, a bordo del Enola Gay, lanzaron la bomba atómica sobre la ciudad japonesa). Y es que los monstruos, ciegos a la razón y a cualquier tipo de sentimiento humano, jamás se arrepienten de sus atrocidades.
Siempre me sorprende la facilidad con la que el ser humano intenta destruir a otros seres humanos e incluso al propio planeta, poniendo así en riesgo la existencia de todos los seres vivos.
La fe y las montañas Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. (A.Monterroso)
Anoche soñé un amor diferente, que ilusión. Entristecemos al quedar sin recuerdos por la senectud. Sembró la duda y no la erradicó hasta el final. El Chiado : Vivos recuerdos de un amor sincero, ahogaron dudas.
Comentarios
confìo yo poco en algunos de los actuales gobiernos del planeta...
abrazos
Un abrazo
gracias por tus visitas
segundo
llegamos al fin de la humanidad tal cual la conocemos
así quq que
a bailar balamgo
a bailar
Saludos.
No sé de que estamos hechos.
Saludos.
Abrazos!!
Un saludo
Migue
un abrazo